La Virgen María en los últimos tiempos
El culto a la Virgen María, a la que también llamamos Madre de Dios por solemne definición de Efeso, es una característica propia de La Iglesia Católica. También algunas de las iglesias cismáticas, aparte otras cuestiones que les alejan de la obediencia al Primado, son especialmente fieles a este culto mariano, y en este sentido no se distinguen de los católicos de rito oriental. No es el caso de la mayoría de las iglesias protestantes que suelen omitir la denominación "Virgen" y dicen solamente "la madre de Jesús".
Esta forma de definir de los protestantes merece un pequeño comentario; no porque interese realmente su punto de vista, sino porque el contraste con el Dogma católico nos permitirá ahondar más en él.
Esta denominación "la madre de Jesús" es la que utiliza san Juan en el Evangelio. Este evangelista no la llama por su nombre, pero menciona a María por su condición de madre. Los protestantes, en general y salvo algunas excepciones, admiten la concepción virginal del Verbo en el seno de su Madre María, pero suelen omitir la denominación de "Virgen" al referirse a ella. Ciertamente, por otra parte, a la Madre de Jesús la mencionan raras veces. Esto se debe a una reticencia que mantienen con respecto a los católicos, a los que nos acusan de hacer de ella una especie de "diosa" al estilo de los antiguos paganos. Y es que estos protestantes, al no admitir la autoridad del Primado, y la asistencia del Espíritu Santo, tampoco pueden admitir el progreso doctrinal y dogmático que llamamos Tradición, y que es realmente el cumplimiento de las palabras de Jesús: "... el que a vosotros oye, a Mí me oye; y el que a vosotros rechaza, a Mí me rechaza; pero el que a Mí me rechaza, rechaza al que me ha enviado ..." (Lc 10, 16); "... id pues y enseñad a todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a observar todo lo que os he mandado. Y estad ciertos que Yo estaré con vosotros hasta la consumación de los siglos ..." (Mt 28, 19 - 20)
Este progreso doctrinal de la Iglesia, obra del Espíritu Santo, debería servir también para desmentir a los malintencionados que acusan a la Iglesia de estar "anclada en el pasado". Este mentís no sólo se centra en la doctrina mariológica, su alcance es mucho más amplio; podemos también incluir, dentro de la Cristología, la devoción al Sagrado Corazón, a la Divina Misericordia y otras devociones, que también representan un progreso en la Iglesia que Cristo fundó, y a la que transfirió el poder de enseñar y perdonar los pecados.
Veamos ahora brevemente este progreso, en el tema que nos ocupa: el culto a la Virgen María a lo largo de la historia, hasta llegar a nuestro tiempo y, más concretamente, a los tiempos de apostasía que se avecinan.
- La Madre de Jesús:
Los evangelistas nombran a la Virgen de diferente manera, aunque, especialmente en los sinópticos, quedan muy claras, la virginidad, la maternidad y la obra del Espíritu Santo.
"... La concepción de Jesús tuvo lugar de esta manera: Estando desposada María, su madre, con José; y antes de que conviviesen, se halló haber concebido María por obra del Espíritu Santo ..." (Mt 1, 18)
"... fue enviado el ángel Gabriel de parte de Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una Virgen desposada con un varón llamado José, de la casa de David, y el nombre de la Virgen era María ..." (Lc 1, 26 - 27)
"... se celebró una boda en Caná de Galilea. La madre de Jesús estaba entre los invitados ..." (Jn 2, 1)
"... Después bajó a Cafarnaum, con su madre, sus parientes y discípulos permaneciendo allí no muchos días ..." (Jn 2, 12)
"... Como viese Jesús a su Madre y al discípulo que amaba, que estaba allí, dice a su Madre: Mujer he ahí a tu hijo. Después dice al discípulo: He ahí a tu Madre. Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa ..." (Jn 17, 26 - 27)
Estas son las fuentes evangélicas en general, aunque la que más nos interesa a efectos de la consideración de la Virgen como Madre nuestra, e incluso, "Madre de la Iglesia" (Vaticano II) es esta última de san Juan, al pie de la Cruz. En el Nuevo Testamento es nombrada nuevamente como Madre de Jesús en los Hechos de los Apóstoles, tras la Ascensión y a la espera de la venida del Espíritu Santo (Hech. 1, 14). La Biblia tiene otros lugares en los que proféticamente se alude a la Virgen María sin mencionarla. El relato más conocido corresponde al Génesis, al mostrar Dios la enemistad entre la serpiente y la Mujer. El lenguaje es simbólico, pero la afirmación es taxativa: "... yo pondré enemistades entre ti y la mujer, entre tu descendencia y la suya: ella aplastará tu cabeza y tú acecharás su calcañar ..." (Gen 3, 15).
Aquí la mujer será una descendiente de Eva, no se especifica más, pero hoy sabemos, gracias a este progreso doctrinal que el Espíritu Santo promueve en la Iglesia Católica, que esta Mujer, preservada del pecado original por una gracia extraordinaria, sería la Madre del Mesías. Y esta "predestinación" estuvo en la voluntad de Dios desde la eternidad.
- Los Atributos definidos por la Iglesia Católica:
Así vemos la función de María en el advenimiento de Cristo en humildad, para redimirnos del pecado, y hasta aquí no suele haber mucha controversia, al menos entre los creyentes. Pero Dios tenía previsto para ella otra misión, igual de excelsa, pero más gloriosa si cabe. Esta visión gloriosa de María se atisba ya en toda la devoción popular en el mundo entero. Tenemos imágenes y advocaciones de la Madre de Dios tan diferentes como diferentes son las personas que las veneran. A veces se hace incluso difícil reconocer en estas imágenes, llenas de mantos y adornos, a la figura humana de María, la que contemplamos en la humildad de Nazaret, o las tremendas de la Pasión que al pie de la Cruz recibe de su Hijo el encargo de ser madre nuestra. Pero no importa, Dios mismo lo ha querido así en su Providencia. Las advocaciones populares de la Santísima Virgen acercan a los hombres a Dios de una forma tan profunda que hay que estar verdaderamente ciego para no reconocerlo.
Por su parte, la Iglesia la definió como Madre de Dios, como Inmaculada Concepción, como Asunta en cuerpo y alma, Madre de la Iglesia y ha avalado las advocaciones tales como la del Carmen y otras muchas cuya relación se haría interminable.
- Los últimos tiempos:
Pero la Virgen María, por su pertenencia (como también se admite en San José) al orden Hipostático, es decir la unión de las naturalezas en Cristo, está llamada a participar junto al Cordero del Apocalipsis, al Cristo Triunfante que ha de venir a juzgar a las naciones y a defender a los pecadores de la acusación del "enemigo del género humano".
Esta acción de la Virgen María en su misión maternal sobre todos los hombres, tras las palabras de Jesús en la Cruz, aparece a lo largo de la historia de la Iglesia con todo el esplendor que ya hemos mencionado al referirnos a la infinidad de advocaciones con las que es venerada en todo el mundo. Pero es que además, esta Madre Virgen que por designio de la Providencia dio a luz a Cristo en humildad en Belén, será también ella, glorificada ya sobre todas las criaturas, la que traerá nuevamente al mundo al que ha de venir "en Gloria y Majestad"
San Luis Mª Grignion de Montfort, apóstol incansable de la devoción a la Virgen María, afirmaba en el siglo XVIII, que la devoción a María sería especialmente el auxilio, de los cristianos de los últimos tiempos.
"... 35. María ha producido, por el Espíritu Santo, la mayor obra que se haya producido o que pueda producirse jamás, que es un Dios Hombre, y consiguientemente Ella producirá las mayores cosas que haya en los últimos tiempos. La formación y la educación de los grandes Santos que habrá hacia el fin del mundo, le está reservada; porque sólo esta excelente y milagrosa Virgen puede producir, en unión del Espíritu Santo, cosas grandes, extraordinarias, en la Iglesia de Jesucristo ..."
"... 51. De estas últimas y crueles persecuciones del demonio, que se aumentarán diariamente hasta el reino del Anticristo, debe principalmente entenderse aquella primera y célebre predicción y maldición de Dios, lanzada contra la serpiente en el paraíso terrestre, que aquí es oportuno explicar para gloría de la Santísima Virgen, salvación de sus hijos y confusión de Satanás ..."
- Las Apariciones:
No se puede hablar de la Virgen María en nuestros tiempos, sin hablar de las Apariciones. Es un signo evidente de estos últimos dos siglos, y su mención es obligada si se quiere ser fiel y riguroso al analizar la influencia de la devoción a la Virgen María en la conversión de los pecadores, y la santificación de los conversos. Hoy más que nunca María interviene según el mandato "... he ahí a tu hijo ..." Desde hace unos 200 años, la Virgen María está presente, públicamente, en la salvación de los hombres. En los últimos tiempos, su intervención directa es visible (*)
No es doctrina canónica. La fe en las Apariciones de La Salette, Lourdes, Fátima, la Medalla Milagrosa, etc., por citar sólo algunas de las que la Iglesia ha respaldado, no es obligatoria por mandato; aunque sería una imprudencia temeraria rechazarlas. Pero aunque las primeras de ellas que han tenido repercusión pública, se remontan a poco más de doscientos años (Lourdes ha cumplido su bicentenario este pasado año 2008), no se deben olvidar que las locuciones y visiones místicas se producen desde toda la historia de la Iglesia, y hemos de recordar el caso de Guadalupe, en 1531, y que convirtió a ocho millones de nativos mejicanos a la fe. Recordemos además el caso muy especial que se venera en España en la basílica del Pilar en Zaragoza. Esta Aparición se dice fue "en carne mortal" porque la Madre de Jesús vivía aún, probablemente en Jerusalén, cuando se apareció a Santiago apóstol durante su evangelización por la Hispania romana de entonces. Fue por tanto, propiamente, una bilocación. Pero las Apariciones de nuestro tiempo tienen un carácter ciertamente distinto.
Estas Apariciones Marianas de los últimos tiempos han representado una "acción directa" de la Madre de Dios en la conversión de pecadores y consuelo de afligidos. Es muy singular esta acción, que en cada caso ha ocasionado tremendas controversias con las autoridades civiles y, frecuentemente también con algunos eclesiásticos que se han mostrado opuestos, e incluso hostiles, a esta acción directa de la Virgen María.
Esta oposición de las autoridades civiles tiene bastante lógica dado el entorno político, posterior a la Revolución, en que se han desarrollado. Es curioso que, especialmente las de Lourdes y Fátima, ponían muy nerviosos a alcaldes y gobernadores que las consideraban un hecho hostil a lo establecido, a lo que hoy día se denomina de forma tópica "políticamente correcto".
Pero lo que sorprende es que, en ocasiones, son eclesiásticos los que más allá de la lógica prudencia, se oponen con cierta energía. Y no porque pudieran parecer visiones ilusorias o equívocas, sino porque rechazan directamente su posibilidad. Da la sensación de que, a veces, a personas incluso consagradas, la posibilidad de la acción directa de la Virgen María les causa desasosiego. Son ciertamente oposiciones escasas, pero muy notables y que Dios permite sin duda para probar la fe de los creyentes que, a veces, han de respetar prohibiciones o limitaciones por pura obediencia.
La historia de Lourdes nos ha mostrado, como contraste, el caso ejemplar del párroco Peyremale que, no creyendo al principio en la autenticidad de las apariciones, analiza con objetividad y con fe los hechos de la cueva de Massabielle y finalmente, con inspirado discernimiento de espíritus, defiende a la vidente e informa favorablemente a su Obispo. Y aún así, en el caso de Peyremale, cuando creía ya en las apariciones, al despedir a Bernadette cuando marcha hacia el convento, le pregunta una vez más a la santa sobre su sinceridad en la visión de la Señora, es decir, le cabe aún alguna duda de la propia vidente, pero él no duda de que la Virgen María puede estar obrando en Lourdes en favor de sus devotos. Las prohibiciones, en este caso, procedían de las autoridades civiles.
Pero en algunas ocasiones no es así. Los hay que se resisten porque, para ellos, no es posible que Nuestra Señora convierta más gente que el "ordinario del lugar". Esto ha ocurrido, y está ocurriendo, en apariciones recientes en las que la Iglesia no se ha pronunciado aún, ni dado su aprobación, aunque debido a los frutos evidentes de fe y santidad, ha tolerado un culto genérico a la Madre de Dios, aún sin darle autenticidad al hecho concreto de las Apariciones a unos videntes. Pero esto no debiera extrañarnos; a veces la Providencia lo permite, como hemos dicho, para dejar patente la importancia de la fe del Pueblo de Dios: ¿Cómo no va a producir frutos de conversión y santidad la entrega filial a María Santísima, esta Madre de Dios y Madre nuestra cuya devoción la Iglesia siempre ha recomendado?
Ciertamente que hace falta un mínimo discernimiento para descartar los casos de histeria y falsas devociones que a veces aparecen, en sospechosa imitación de las verdaderas (el maligno suele intentarlo en ocasiones). Pero la devoción mariana y la fidelidad al Magisterio de la Iglesia suelen bastar para este discernimiento del que hablamos: "... Por sus frutos los conoceréis. ¿Se cogen, acaso, uvas de los espinos o higos de los abrojos? Todo árbol bueno da buenos frutos y todo árbol malo da frutos malos ..." (Mt 7, 16 - 17)
- Las últimas grandes Apariciones: Medjugorje.
Por esto, tratándose de Apariciones de la Virgen María en nuestros tiempos, el fenómeno de mayor trascendencia es el de Medjugorje. Es esta una pequeña población de etnia Croata, ubicada en Bosnia Herzagovina en la antigua Yugoeslavia; población muy castigada, en primer lugar por el comunismo de Tito, y que después, tras la cruenta guerra de los Balcanes, quedó insertada en una región de mayoría musulmana, a pesar de que la comarca, de origen Croata, ha sido siempre de religión católica.
No podemos, en un texto tan breve, resumir todo lo que convendría saber para formarse una opinión sobre estas supuestas (decimos "supuestas" por cumplir un protocolo de prudencia) apariciones de la Virgen María, pero es que desde hace ya veintiocho años no han cesado de producirse diariamente, y no sólo en el lugar, sino que los videntes no dejan de tener estas visiones allí donde estén, frecuentemente muy lejos. También llama la atención que después de estos largos años, casi todos ellos están casados y tienen familia.
Los mensajes que reciben estos videntes son instrucciones de vida espiritual, aparentemente muy simples, pero tienen en su conjunto una profundidad que nos hace recordar aquel párrafo 35 de san Luis María Grignion de Monfort que hemos transcrito al principio de este comentario ¿Serán los conversos de Medjugorje, parte de estos santos de los últimos tiempos que proféticamente describe san Luis Mª? Lo cierto es que todos, encuadrados y apoyados especialmente por comunidades que se dedican a los grupos de oración, llevan a cabo una labor apostólica verdaderamente extraordinaria por todo el mundo. Las conversiones son incontables.
También ha habido mensajes de orden escatológico, pero que, a diferencia de otras apariciones aún no confirmadas (p. ej. Garabandal), sólo los conocen los videntes, es decir, son "secretos". Según esto la venida de Cristo está próxima, pero en su espera, dicen los videntes que no temen por sus hijos y animan a los matrimonios jóvenes, en nombre de la Señora ("Gospa" en croata) a tener numerosa familia. En el libro "Medjugorje, triunfo del corazón" de Sor Emmanuel Maillard, una de las videntes le explica a la autora estos extremos.
Para no extendernos en exceso, transcribimos ahora, aunque en forma parcial, una pequeña descripción que publicó Forum Libertas, y que tiene su origen en una de las muchas páginas Web dedicadas a Medjugorje. Como resumen de estas apariciones es muy válida.
"... La historia mariana
de Medjugorje es insólita incluso respecto a otras manifestaciones de la Virgen.
Allí se apareció por vez primera a seis niños el 24 de junio de 1981, lo ha ido
haciendo a partir de entonces y sigue todos los días, ¡sí, todos los días!, y
una vez al mes da mensajes al mundo a través de ellos. No están, por tanto,
terminadas las apariciones y queda por revelar algún 'secreto'
"Aceptar apariciones de la Virgen cuesta incluso a creyentes fervorosos, que no
por ello son crédulos. Para un católico no es materia fundamental creer en
apariciones de la Virgen, ni siquiera las de base tan consolidada como las de
Lourdes o Fátima. En el caso en cuestión puede costar más aún aceptarlo, por la
continuidad a lo largo de años, por realizarse de forma permanente, diaria y a
una misma hora (las 6:40 de la tarde) a unas personas concretas sin ceñirse a un
lugar determinado.
"... Lo que sí es seguro, al menos lo creo así, es que aquello es de Dios. En una Europa escéptica en que lo divino ha desaparecido de la vida de millones de personas, que, en palabras del Papa, han caído en una “apostasía silenciosa”, cada día en Medjugorje varios miles de peregrinos de todo el continente acuden al sacramento de la reconciliación, miles y miles rezan rosarios y adoran al Santísimo Sacramento con gran devoción, veneran la cruz de Cristo, imploran a la Virgen, realizan ayunos.
"Bastantes incluso realizan duros sacrificios físicos por amor a Dios. Se respetan con toda precisión las normas litúrgicas, se ama y obedece al Papa y los obispos, y la doctrina es la de la Iglesia, la “de siempre” en las creencias básicas. Los frutos espirituales son enormes y se palpan.
"Aquel río caudaloso de fieles acude sin que la Iglesia haya dado aún una
aprobación “oficial” de las apariciones, lo que implica que ni obispados, ni
parroquias, ni obispos o sacerdotes, ni cualquier otra organización
institucional, pueden organizar peregrinaciones, las cuales sólo surgen a nivel
privado o de entidades no eclesiásticas y en base al boca-oído.
"Es cierto que la Iglesia tampoco impide ni desaconseja que los fieles acudan a
rezar a Medjugorje. Pero es muy sabia y antes de pronunciarse sobre la
sobrenaturalidad de unos hechos deja transcurrir largo tiempo, analiza con lupa
todo lo acontecido, adopta una posición distante y en algunos casos incluso
hostil como en este caso el obispo de Mostar, en cuya diócesis se encuentra
Medjugorje. En su día la Iglesia se definirá.
"Baste recordar que sobre Lourdes lo hizo
treinta años después de finalizar las apariciones. Y en el caso de Medjugorje
aquéllas no se han dado por terminadas, por lo que el “expediente” ni siquiera
se ha iniciado más allá de poder recoger documentación, ya que para abrirlo
según lo estipulado canónicamente las apariciones deben haber terminado.
- Nuestro
comentario:
El visitante que acude por primera vez a esta población de Bosnia Herzegovina, queda muy impresionado, porque estas apariciones han generado un fuerte movimiento de Fe, allí mismo. Los propios habitantes de la zona (Medjugorje y alrededores) llenan prácticamente la Iglesia (tres horas diarias), y esto no se da en otros casos; los naturales de la región no suelen ser “creyentes”. Es cierto que también acuden muchos croatas, que residen fuera de la región, es decir, vienen de Croacia propiamente dicha. Pero son fieles que, tras su jornada diaria de trabajo, se reúnen en la parroquia de Santiago apóstol y asisten a un rezo de dos partes del Rosario, una Misa especialmente solemne y un acto litúrgico que varía según los días, pero que es básicamente contemplativo (eucarístico, adoración de la Cruz, etc.). La acción del Espíritu Santo se hace patente a cualquiera que tenga un mínimo de sensibilidad espiritual.
Naturalmente hay también, sobre todo en Verano, muchos peregrinos de todo el mundo, de Italia, de Francia, España, Alemania, y también muchos de E.E.U.U. Llaman mucho la atención a su vez los confesionarios, alineados al lado de la iglesia, y siempre concurridos. En todo caso, sean o no sobrenaturales los hechos acaecidos allí, lo que queda claro es que se trata de frutos de piedad popular, y que nadie puede dudar de que el origen está en estas visiones místicas de almas escogidas. Los mensajes de la “Señora” (la Gospa) son generalmente consejos de piedad personal. Los actos visibles de esta piedad son muy sensibles y públicos, es una devoción realmente popular. Da la sensación de que la “Señora” se ha propuesto “suplir” las carencias, en este sentido, del respaldo que en muchos casos sería deseable en nuestros tiempos.
En las meditaciones de la oración en Medjugorje se habla con gran frecuencia de los Novísimos, la Eternidad, la Santísima Trinidad, y toda la doctrina básica de la Iglesia Católica, pero con una intensidad que se suele echar en falta en otros lugares. Conviene advertir que estos actos litúrgicos de la tarde, que siguen los peregrinos junto a los naturales del lugar, aunque están vinculados a las apariciones, son actos de piedad y de adoración absolutamente normales. Hay una pequeña interrupción a las 17,40 (18,40 en horario de verano) con unos instantes de silencio, coincidiendo con la hora a la que la "Gospa" se aparece a algunos de los videntes, allí donde estén. Nadie puede verlo, aunque hay excepciones, pero se invita a orar por ello.
La "Señora" aparece, ante todo, como madre de todos y cada uno de nosotros, y así son los mensajes mensuales que se publican. Se presenta como "Reina de la Paz", que como es sabido es una advocación de la Letanía, y es legítimamente susceptible de culto. Su lenguaje maternal, dulcísimo (nos llama “hijitos”) nos hace recordar aquel “Madre, he ahí a tu hijo” del Calvario. No esperemos grandilocuencia teológica, son, como ya hemos dicho, consejos de piedad, confianza en su corazón maternal, y esperanza en su Hijo y su Providencia. Su profundidad espiritual sólo la saben ver las almas humildes.
Hasta aquí lo que podemos decir en un artículo de presentación. No es fácil que podamos ilustrar más a nuestros visitantes en un texto. A aquellos que quieran conocer más detalles sobre Medjugorje, los videntes, las apariciones y los mensajes, nos permitiremos remitirles a las siguientes direcciones de Internet:
Web oficial de Medjugorje: www.medjugorje.ws/es
Web en España (Oriol Vives): www.virgendemedjugorje.org
Nosotros, por nuestra parte, hemos creado esta página dedicada a Medjugorje, y la ilustramos con vídeos de las últimas apariciones públicas que se encuentran en el portal YouTube.
Finalmente, a fin de dar a conocer el grado de libertad que tienen los fieles para visitar el lugar, y para evitar cualquier escrúpulo, transcribimos la carta que el Cardenal Bertone, siendo entonces secretario de la Congregación para la Doctrina de la Fe, envió a Monseñor Aubry en respuesta a una consulta sobre ello. Aunque es de 1998, creemos que es un documento actual. Posteriormente, otro documento de la misma Congregación permitió a los sacerdotes la asistencia espiritual a los peregrinos.
Dicen los videntes de Medjugorje, que la Señora no les ha querido decir cuándo van a cesar las apariciones. Es más, a las preguntas de uno de ellos, respondió: "¿Tan pronto queréis que me vaya?" No hay por tanto un final previsible. También les ha dicho que estas son las últimas apariciones en el mundo. Desde luego es todo muy sorprendente, pero no tiene un ápice de incoherencia: Si es la Virgen María, que se aparece, en cumplimiento de aquella visión profética de san Luis Mª Grignion de Montfort, podría darse la continuidad de su asistencia a los videntes de una forma indefinida, y así parece que está aconteciendo.
A modo de ejemplo, insertamos aquí tres vídeos correspondientes a las "apariciones" públicas de la vidente Mirjana de Diciembre y Junio de este año, en las que se percibe un diálogo inaudible entre ella y la Señora. El tercer vídeo corresponde a la vidente Marija (María en croata) en su visita a la ciudad de Verona. La Señora "permite" que los videntes se desplacen a las comunidades que lo solicitan, y rezan juntos el rosario, próxima la hora habitual de la aparición. Cuando el vidente cae en éxtasis, se produce un piadoso silencio. Todo ello se realiza para edificación de los creyentes. Marija ha visitado España recientemente y ha estado en Barcelona, Madrid y Sevilla.
Nosotros sólo añadiremos aquí, que seguiremos teniendo al corriente de estos acontecimientos, a nuestros visitantes, y procuraremos proporcionar los vínculos para seguir la acción apostólica que de allí procede. En todo caso, si entre tanto la Iglesia emite un juicio sobre ellos, lo acataremos sin dudarlo, y asimismo lo publicaremos también.
(*): A modo de ejemplo tomamos dos de las apariciones aprobadas y dos de las que están pendientes de confirmación. ¿Qué ofrece a sus hijos la Señora?
Lourdes: La Virgen ofrece la salud espiritual y algunas veces material de los que acuden a ella
Fátima: La conversión y la esperanza en el triunfo de su Corazón Inmaculado
Garabandal: Anuncio de grandes prodigios en orden a la venida del Señor a juzgar al mundo.
Medjugorje: La "Señora", bajo el nombre de Reina de la Paz, adoctrina a los que la siguen y les insta en confiar en su Hijo. A su entorno se forman grupos de oración y hay incontables conversiones. Los videntes son depositarios de algunos secretos de orden escatológico, que se saben próximos.