CONTEMPLANDO LA VIDA DE CRISTO
La Adoración de los Magos
Celebramos el 6 de Enero la festividad de la Epifanía. Esta palabra procede del vocablo griego Epifaneia, que significa apariencia exterior, es decir, manifestación; y es una fiesta muy relevante para los Cristianos de Rito Oriental. En Occidente lo asociamos al reconocimiento de Cristo por los Gentiles que se produce expresamente por la Adoración de los Magos.
Algunos comentaristas, afectados en mayor o menor grado por la corriente desvirtuadora del modernismo, que tan oportunamente condenara el papa san Pío X, se permiten poner en duda la historicidad de esta visita. Los modernistas la consideran un relato aleccionador para expresar una manifestación de Cristo en la gentilidad, profetizada por Isaías y que, según esto, san Mateo habría inventado con tal fin.
Quien afirma esto está fuera de la fe católica. La adoración de los Magos es histórica, y no debe ser analizada como se hace en algunos relatos del Antiguo Testamento, no expresamente históricos sino morales. A estos se les suele denominar "midrash" y no son propiamente inventados ya que todos contienen siempre una "verdad esencial" y en ésta es en lo que se fundamenta la "inerrancia" de la Biblia.
Pero la Epifanía no es un midrash, no hay ninguno como tal en el Nuevo Testamento. Esto se entiende perfectamente cuando se analiza el transcurso histórico de la vida de Jesús, y se comprueba que todos los relatos que podríamos denominar aleccionadores, reciben el nombre de "Parábolas", como hemos explicado recientemente. Como ya comentamos, la Parábola es un relato didáctico, explicado expresamente por Jesús, pero normalmente no es histórico.
Vamos pues, a detenernos en este hecho misterioso de manifestación divina, y que además va a influir de forma determinante en los planes de San José. En efecto, si el Nacimiento de Jesús se ha producido en Belén, cumpliéndose la profecía a causa del providencial decreto de empadronamiento, por otra parte, la persecución de Herodes que tendrá lugar como consecuencia de la visita de los Magos, alterará nuevamente la vida de la Sagrada Familia. San José deberá emigrar por dos veces y finalmente volverse a establecer en su antiguo lugar de origen, Nazaret. Veamos como es esto narrado en los Evangelios concordados que nos sirven de referencia.
La Epifanía
"... Habiendo pues, nacido Jesús en Belén de Judá en los días del Rey Herodes, llegaron del oriente a Jerusalén unos Magos, diciendo: ¿Dónde está el Rey de los judíos que acaba de nacer? Porque hemos visto su estrella en el oriente y venimos a adorarle. ..." (Mt 2, 1 - 2)
La Adoración de los Magos es relatada por San Mateo a continuación de la Natividad. Se supone, no obstante, que la Presentación y Purificación narrada por San Lucas ocurrió entre ambos acontecimientos.
Cuánto tiempo transcurrió no es fácil de establecer, pero sabiendo que la matanza de inocentes que ordenó Herodes, se refería a niños de hasta dos años, parece lógico pensar que la Adoración no fue un hecho inmediato al nacimiento de Jesús.
De tos Magos no se sabe mucho, y las tradiciones no son absolutamente fiables. De hecho la aparición de estos extranjeros no deja de ser un misterio, obra de la Divina Providencia. Se les denomina Magos, porque estudiaban las estrellas -en aquellos tiempos no estaba delimitada como hoy la frontera entre la Astronomía y la Astrología- y dice el Evangelio que venían de Oriente. Muchos suponen que procedía de Persia, pero hay tradiciones que les dan distinta procedencia, aunque confluyendo en Jerusalén. Nada dice el evangelio de que fueran reyes o que fueran tres.
De la Estrella de Belén también se han hecho muchas especulaciones, suponiéndola un cometa, o también una conjunción planetaria. Ciertamente esto es irrelevante si tenemos en cuenta lo extraordinario del hecho de que desde lejanas tierras, unos estudiosos del firmamento tuvieran conocimiento de que había nacido Jesús. Hay que admitir una intervención providencial de Dios que, a través de lo que supieran o creyeran estos Magos, les hizo seguir un fenómeno que les llevó hasta Belén. Este fenómeno pudo ser un hecho natural, o ser también un hecho extraordinario; lo cierto es que les hizo emprender el viaje.
Adoración de los Magos
Una cosa más que llama la atención al leer el pasaje de San Mateo es el lugar en el que se produce la adoración. En nuestras representaciones tradicionales del Belén, los Magos adoran al Niño Jesús en la cueva, recostado en el pesebre, pero el texto evangélico dice "y entrando en la casa, vieron al Niño con María, su madre, y postrándose le adoraron": Evidentemente ya no estaban en la cueva, que sólo debieron ocupar exclusivamente para el Nacimiento. Lógicamente además, el Niño Jesús dormiría en una cuna, como todos los niños. De hecho se veneran reliquias de ella, en Belén y en Roma.
En todo caso, se puede suponer que desde el Nacimiento hasta la Epifanía debieron transcurrir alrededor de dos años, y que probablemente, la Sagrada Familia se había instalado de forma estable en Belén, en la tierra de sus antepasados. Esto último puede ser particularmente ilustrativo para comprender los hechos que sucedieron a continuación.
Así pues, como sabemos, San José recibió en sueños un aviso para proteger al Niño de la criminal ambición de Herodes. En efecto, tras hablar con los Magos en el suntuoso Palacio de Jerusalén que poseía cerca de la actual puerta de Jafa, decidió eliminar al futuro Rey de los Judíos que acababa de nacer. Por esto San José, que como se supone se había establecido ya en Belén, se ve obligado a emigrar a Egipto, por lo menos hasta la muerte de Herodes; hecho que tuvo lugar, por Providencia divina, pocos meses después.
El regreso de Egipto
Al volver José, que como sabemos pudo evitar la matanza de Inocentes, se encontró con que había revueltas sangrientas en Jerusalén. Herodes al morir, no sólo dejó mucho odio, sino también un reparto de reinos desigual. En Judea reinaba Arquelao, y debió sofocar una rebelión y envía tropas sobre Jerusalén. Hubo tres mil muertos. José, dice san Mateo, "temió ir allá" y decide regresar a Galilea, a su Nazaret de antes. Son sin duda decisiones de san José, al ser informado por el ángel; en efecto, éste le dice lo que ocurre (la muerte de Herodes, las revueltas de Jerusalén) y él decide ir con su Familia de nuevo a Nazaret.
Después de la muerte de Herodes El Grande, en Galilea gobernó otro de sus hijos, en este caso Herodes Antipas. Este, que debía ser muy joven entonces, es el mismo que seguirá en el poder en tiempo de la vida pública de Jesús. Es el que hizo degollar a san Juan Bautista, y el mismo que se burló de Jesús en la Pasión, remitiéndolo a Pilato, el Gobernador de Judea. Herodes Antipas era sólo Tetrarca de Galilea (y Perea) y nada sabía del nacimiento de Jesús. Arquelao no gobernaba en su territorio y por esto la Sagrada Familia quedaba a salvo en Nazaret.