CONTEMPLANDO LA VIDA DE CRISTO
Jesús vuelve a Galilea
Después de su breve estancia en Siquem de Samaria, Jesús vuelve a su tierra, a la Galilea de su juventud. Siguiendo los evangelios concordados, hay dos episodios relacionados con este retorno: Uno de san Juan, "El hijo del funcionario de Cafarnaum"; y otro de san Lucas que podemos denominar "la Sinagoga de Nazaret", en la que Jesús es perseguido e incluso intentas despeñarlo desde la ladera del llamado "Monte de la precipitación". Vamos a contemplar estos episodios, y lo que podemos deducir de las circunstancias narradas por los evangelistas.
El hijo del funcionario:
Según la concordancia que nosotros manejamos, después de la primera Pascua de la vida pública, y tras su paso por Samaria, la primera población galilea en la que estuvo Jesús fue Caná, la de las bodas. Veamos el texto de san Juan:
"... Volvió a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino. Estaba allí un funcionario de la Corte que tenía un hijo enfermo en Cafarnaum. Oyendo que Jesús había venido de Judea a Galilea, fue a su encuentro y le suplicó que bajase a curar a su hijo, que se estaba muriendo. Jesús le dijo: Si no veis milagros y prodigios no creéis. El funcionario de la corte le respondió: Señor, ten la bondad de bajar antes que muera mi hijo. Le replicó Jesús: Vete, tu hijo está bien. El hombre creyó en la palabra de Jesús y se alejó. Mientras él caminaba, salieron a su encuentro sus criados para decirle: Tu hijo está bien. Les preguntó la hora en que había comenzado a sentirse mejor; ayer, hacia la una del mediodía, respondieron ellos. Comprobó el padre que esta misma era la hora en que Jesús le había dicho: Tu hijo está bien. Y creyeron él y toda su familia. Este fue el segundo milagro realizado por Jesús a su regreso de Judea a Galilea ..." (Jn 4, 46-54)
Le suplicó que "bajase" a curar, fijémonos en la expresión "bajar" en dirección a la orilla del lago. Este tipo de expresiones son muy habituales en el evangelio, son pequeños hitos de situación, que nosotros queremos resaltar, incidiendo en el hilo conductor de estos comentarios. La distancia entre Caná y Cafarnaum, de unos 20 Km, es como de una jornada de camino, y presenta un desnivel considerable, debido claro está, a las características del lago de Genesaret a unos 200 m. bajo el nivel del mar.
Jesús está con un importante grupo de discípulos. Probablemente, si los que contrajeron nupcias eran parientes de Jesús (o de su Madre), el Maestro tenía allí, donde había realizado el milagro, un primer núcleo de seguidores. En este contexto, viene un funcionario de Cafarnaum, población en la que Jesús ya había estado con María su madre y donde más adelante se desarrollará la mayor parte de su predicación; este funcionario de la Corte de Herodes Antipas (que gobernaba Galilea), tenía un hijo enfermo de muerte y, sabiendo que el Maestro está Galilea, le busca, y lo encuentra en Caná. Va él personalmente, no envía criados. Sin duda tiene confianza en que Jesús bajará con él a Cafarnaum para curarle, pero nuestro Señor pone a prueba su fe y le hace volver "... vete, tu hijo está bien ...". Después, cuando él baja, son los criados del funcionario los que corren en su busca para darle la buena noticia.
Conviene una pequeña advertencia sobre un error modernista que frecuentemente se desliza, a raíz de este episodio, en algunas homilías y comentarios bíblicos. Se trata de los que asimilan este relato de san Juan, con los que dos de los evangelios sinópticos (san Mateo y san Lucas) hacen sobre la curación del criado del Centurión. Estos comentaristas, que no creen en el valor histórico de los evangelios, piensan que ambos episodios son narrados con un fin catequético, pero no dan credibilidad a los detalles. Para ellos les da igual el funcionario de Antipas que el Centurión, y a su vez el hijo en vez del criado. Esto parecerá una solemne tontería, pero la intención es peor que esto, se trata de introducir la duda. Son claramente episodios distintos, pero cuando se relativiza la narración se puede llegar a cualquier conclusión, por absurda que parezca. En la lectura completa de los evangelios, se comprende el contexto de lo que dice san Juan en su epílogo: "... muchos otros milagros hizo Jesús en presencia de sus discípulos, que no están escritos en este libro, pero estos se han escrito con el fin de que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios; y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre ..." (Jn 20, 30 - 31); "... este es aquel discípulo que da testimonio de estas cosas, y las ha escrito, y sabemos que su testimonio es verdadero. Muchas otras cosas hay que hizo Jesús, que si se escribieran una por una, me parece que no cabrían en el mundo los libros que se habrían de escribir ..." (Jn 21, 24 - 25).
Predicación fallida en Nazaret:
Después de este milagro, Jesús se dirige al que había sido su lugar de residencia, la pequeña Nazaret, muy cercana a Caná (unos 10 kilómetros), en la que no obstante su escasa población, de unas diez o quince familias, tenía su propia Sinagoga en la que Jesús, lógicamente era conocido.
"... Llegó a Nazaret, donde se había criado, y entró, según costumbre, un sábado en la sinagoga, y se levantó a hacer la lectura. Se le entregó el libro del profeta Isaías y, al desenrollarlo, halló el pasaje en que está escrito: 'El Espíritu del Señor sobre mí, porque me ha consagrado; me ha enviado a predicar la buena nueva a los pobres, a anunciar a los cautivos la liberación, y el don de la vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; a promulgar un año de gracia al Señor' (Is 61, 1; 63, 6). Y enrollando el libro, lo entregó al ministro y se sentó. Y los ojos de todos los asistentes a la sinagoga estaban fijos en El. Comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta escritura, en vuestra presencia. Todos daban testimonio de El y se admiraban de las palabras llenas de gracia que brotaban de sus labios, y decían. ¿No es Este el hijo de José? Y les respondió: Me vais a aplicar sin duda este refrán: Médico, cúrate a ti mismo. Haz aquí, en tu tierra, cuanto hemos oído que has hecho en Cafarnaum. Y añadió: En verdad os digo que ningún profeta es bien recibido en su patria. Ciertamente os digo: Muchas viudas había en Israel en tiempo de Elías, cuando el cielo permaneció sin llover por espacio de tres años y seis meses, ocasionando grande hambre en todo el país; sin embargo, a ninguno fue enviado, sino sólo a una viuda que vivía en Sarepta, en territorio de Sidón. Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo, y solamente fue curado Naaman el sirio. Al oír esto, todos los que estaban en la sinagoga se llenaron de cólera. Se levantaron y lo expulsaron de la ciudad y lo llevaron hasta la cima del monte sobre la cual estaba edificada su ciudad, con intención de despeñarlo. Mas El, pasando por entre ellos, se marchó ..." (Lc 4, 16-30)
Jesús lee el libro de Isaías en la Sinagoga de Nazaret. San Lucas especifica "Nazaret, donde se había criado". En este episodio, a diferencia del anterior, sí hay otra narración similar en los textos de san Mateo y san Marcos, referentes a una vuelta a Nazaret, en la que sus habitantes no le hacen caso (le llama san Marcos,"el carpintero"; o san Mateo, "el hijo del carpintero"). Aquí no sería un error modernista, porque aunque varía algún detalle, lo sustancial permanece. No obstante, pese a que podría tratarse de la misma visita que aquí narra san Lucas, al estar en distinto lugar de la narración, y describirse hechos diferentes, o más bien complementarios, en los evangelios concordados se suelen poner por separado, como referentes a dos visitas distintas de Jesús a Nazaret.
En ésta que narra san Lucas, no hay tan sólo desprecio, sino una verdadera agresión, ya que pretenden precipitarle desde un monte. Aunque fuera el mismo episodio, bien puede contemplarse separadamente; además, Jesús es aquí atacado porque dice claramente que es el Mesías. En las versiones de san Mateo y san Marcos no hay agresión, pero parece tratarse de una visita posterior, que en las concordancias suele situarse en el segundo o tercer año de la vida pública de Jesús. Como los evangelios concordados se hacen principalmente para la lectura contemplativa, ambas narraciones, aunque se trtara del mismo hecho, se enriquecen con los detalles que aporta cada evangelista.
El mencionado montículo, existe en Nazaret, y se trata de una elevación suave, si se accede desde la ciudad, pero en cambio es un verdadero barranco por el otro lado. La fotografía corresponde a dicho lugar, visto desde la carretera por la que se va hacia Tiberíades, es decir, por el lado escarpado.