Punto narrativo 7.
EXODO
, Cap. 21 a 24
(La ley de Dios, primeros capítulos)
Capítulo 21:
Tras la relación de los diez mandamientos, que el Exodo presenta como las tablas de la Ley, en este capítulo se inicia una relación de normas morales, que constituyen como el "articulado" de la Ley propiamente dicha. Siguiendo la literalidad del relato, Dios las "dicta" directamente a Moisés, el cual se supone las copia al pie de la letra.
A veces, esta redacción literal de la Ley y la forma como es dictada por Dios, es relativizada por los escrituristas que se niegan a creer en su origen divino. Esta opinión se ve especialmente motivada por la extrema crueldad de los castigos que se describen para los infractores, y la propia imperfección de tal ley, que se aleja mucho de la que será la doctrina evangélica y su posterior desarrollo eclesiástico. Pero no hay que escandalizarse; Cuando Dios inspira a Moisés esta Ley, Cristo no ha venido aún al mundo y el Señor forma a su pueblo dentro de su propio entorno y le impone una Ley, que no obstante la barbarie reinante en la época, constituye una extraordinaria "mejora" si se compara con los códigos conocidos de otras culturas.
Recordemos el momento en el que Dios le pide a Abraham el sacrificio de su hijo, aunque le impide su consumación. La consecuencia de ello, no sólo es que Dios premiará al santo Patriarca por su obediencia; también quedará claro a sus descendientes que jamás deberán ejecutar sacrificios humanos, como así era práctica habitual entre los pueblos idólatras contemporáneos. Así pues, aunque la Ley de Moisés nos pueda parecer excesivamente dura, Dios la inspira como apropiada a la "dureza de corazón" de su pueblo. Más adelante, tras el reinado de David, Dios inspirará su Misericordia a través de los Profetas, y poco a poco el pueblo escogido irá preparándose para cuando deba acoger al Mesías prometido. El promulgará la definitiva Ley.
Respecto a este "dictado" de los textos, aunque las circunstancias de detalle no pueden ser conocidas, probablemente Dios inspiró a Moisés esta Ley, y éste la aplicó racionalmente en la medida de su capacidad intelectiva y de la de su pueblo. Esto es así, habitualmente, en la Sagrada Escritura, aunque a veces puede haber, efectivamente, una acción directa y sobrenatural de Dios sobre su Profeta.
Por otra parte, el Exodo nos habla de los Diez Mandamientos escritos en el Decálogo (las tablas de la Ley que son mencionadas explícitamente), pero el resto del articulado, sin duda, le fue inspirado por Dios a Moisés en su larga estancia en el Sinaí. En la época, las normas y leyes eran transmitidas de forma oral, y aprendidas de memoria, y sabemos que fue mucho más tarde, ya estabilizado el pueblo israelita, que se escribieron los textos del Pentateuco, especialmente cuando ya la confección de libros era habitual.
Comienza en este capítulo la redacción de la Ley, con las normas sobre el tratamiento de los esclavos, los delitos de homicidio y de sangre, y los delitos contra la propiedad.
Los esclavos:
1 Estas son las normas que darás a los israelitas:
2 Si compras un esclavo hebreo, él prestará servicios durante seis años, y al séptimo año, quedará en libertad sin pagar nada.
3 Si entró solo, saldrá solo; si tenía mujer, su mujer saldrá con él.
4 Si su dueño le dio una mujer y ella le dio hijos o hijas, la mujer y los hijos serán para su dueño, y él se irá solo.
5 Pero si el esclavo declara expresamente: «Yo amo a mi señor, a mi mujer y a mis hijos, y por eso no quiero quedar en libertad»,
6 su dueño lo presentará delante de Dios, lo acercará a la puerta de su casa o al poste de la puerta, y le perforará la oreja con una lezna. Así el esclavo quedará a su servicio para siempre.
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El homicidio y el derecho se asilo:
12 El que hiera mortalmente a un hombre será castigado con la muerte.
13 Si no lo hizo con premeditación, sino que Dios dispuso que cayera bajo su mano, yo te señalaré un lugar donde podrá refugiarse el homicida.
14 Pero si alguien tiene la osadía de matar alevosamente a su prójimo, hasta de mi altar deberás sacarlo para que muera.
Otros delitos castigados con la muerte:
15 El que golpee a su padre o a su madre será castigado con la muerte.
16 El que rapte a un hombre, sea que lo haya vendido o que se lo encuentre en su poder, será castigado con la muerte.
17 El que maldiga a su padre o a su madre será castigado con la muerte.
Las heridas corporales:
18 Si dos hombres pelean y uno hiere al otro con una piedra o con una azada, pero este último no muere sino que debe guardar cama,
19 el que lo hirió quedará absuelto si el herido se puede levantar y puede andar por fuera, aunque sea apoyándose en un bastón; pero deberá resarcirlo por el tiempo en que permaneció inactivo y hacerlo atender hasta que esté curado.
20 Si un hombre golpea con un bastón a su esclavo o a su esclava, de tal manera que estos mueren en sus mismas manos, deberán ser vengados.
21 Pero si sobreviven un día o dos, no serán vengados, porque son propiedad suya.
22 Si unos hombres se pelean, y uno de ellos atropella a una mujer embarazada y le provoca un aborto, sin que sobrevenga ninguna otra desgracia, el culpable deberá pagar la indemnización que le imponga el marido de la mujer, y el pago se hará por arbitraje.
23 Pero si sucede una desgracia, tendrás que dar vida por vida,
24 ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie,
25 quemadura por quemadura, herida por herida, contusión por contusión.
26 Si un hombre golpea en un ojo a su esclavo o a su esclava, y lo deja tuerto, lo pondrá en libertad como compensación por el ojo.
27 Y si le hace caer un diente, lo pondrá en libertad como compensación por el diente.
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Se describe aquí lo que se denomina "Ley del Talión". Nos parecerá "poco civilizada" pero si se analiza a la luz de los usos y costumbre de la época, se verá que constituía un gran avance en la justicia práctica, al impedir la venganza
Delitos contra la propiedad:
33 Si alguien abre un pozo, o cava una fosa y no la tapa, y un buey o un asno caen dentro,
34 el propietario del pozo deberá indemnizar: pagará en efectivo al dueño del buey o del asno el precio debido, y el animal muerto quedará para él.
35 Si el buey de un hombre embiste al buey de otro hombre, ocasionándole la muerte, venderán el buey vivo y se repartirán el importe; e igualmente se repartirán el animal muerto.
36 Pero si ya era notorio que el buey embestía habitualmente, y su dueño no lo vigiló, este pagará buey por buey y el animal muerto será para él.
37 Si alguien roba un buey o una oveja y lo sacrifica o lo vende, deberá restituir cinco animales del ganado mayor por un buey y cuatro animales del ganado menor por una oveja.
Capítulo 22:
La narración de la Ley sigue con el mismo tema del capítulo anterior. Esto no debe extrañar porque la división en capítulos y versículos se hizo muy posteriormente en forma arbitraria. Por razones de espacio transcribimos sólo algunos versículos agrupados, procurando que resulten representativos de toda la Ley. Aconsejamos su lectura completa en una edición íntegra de la de la Biblia.
1 Si el ladrón, sorprendido en el momento de forzar una casa, es herido de muerte, no hay delito de homicidio.
2 Pero si ya había salido el sol, entonces hay delito de homicidio. El ladrón está obligado a restituir la totalidad de lo robado; si no dispone de medios para hacerlo, deberá ser vendido para compensar por su robo.
3 Si lo robado –un buey, un asno o una oveja– se encuentra vivo en su poder, tendrá que restituir el doble.
4 Si alguien hace pastar su ganado en un campo o una viña, y lo deja suelto de manera que este va a pastar también en campo ajeno, deberá indemnizar con los mejores productos de su campo y de su viña.
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11 Pero si el animal fue robado estando presente el depositario, deberá indemnizar.
12 Si el animal ha sido despedazado por una fiera, traerá como testimonio los despojos y no tendrá que indemnizar por él.
13 Si alguien pide prestado un animal, y este sufre una fractura o muere en ausencia de su dueño, el que lo recibió en préstamo deberá indemnizar.
14 Si su dueño estaba presente, no estará obligado a hacerlo. Si lo había alquilado, le pagara el precio del alquiler.
Leyes morales, sociales y religiosas
15 Si un hombre seduce a una mujer virgen que no está desposada y se acuesta con ella, deberá tomarla por esposa pagando el precio debido.
16 Si el padre de la joven se niega a dársela, el seductor pagará una suma equivalente al precio estipulado para casarse con una virgen.
17 No dejarás vivir a la hechicera.
18 El que tenga trato sexual con una bestia será castigado con la muerte.
19 El que ofrezca sacrificios a otro dios que no sea el Señor, será condenado al exterminio.
20 No maltratarás al extranjero ni lo oprimirás, porque fuisteis extranjeros en Egipto.
21 No harás daño a la viuda ni al huérfano.
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27 No blasfemarás contra Dios, ni maldecirás a un jefe de tu pueblo.
28 No demorarás en ofrecer las primicias de la cosecha y de la vendimia. Me darás a tu hijo primogénito.
29 Lo mismo deberás hacer con tu ganado mayor y tu ganado menor: el primogénito estará siete días con su madre, y al octavo día me lo darás.
30 Ustedes estarán consagrados a mí. No coman carne de un animal despedazado por una fiera, sino arrójenla a los perros.
Capítulo 23:
Deberes humanitarios y de justicia
1 No divulgarás falsos rumores. No te pondrás de parte del culpable, dando testimonio en favor de una injusticia.
2 No seguirás a la mayoría para hacer el mal, ni atestiguarás en un proceso plegándote a la mayoría, para conculcar el derecho.
3 Tampoco favorecerás arbitrariamente al pobre que está implicado en un pleito.
4 Si encuentras perdido el buey o el asno de tu enemigo, se los llevarás inmediatamente.
5 Si ves al asno del que te aborrece, caído bajo el peso de su carga, no lo dejarás abandonado; más aún, acudirás a auxiliarlo junto con su dueño.
6 No conculcarás el derecho de tu compatriota indigente cuando tenga un pleito.
7 Permanecerás alejado de las causas falsas, y no harás morir al inocente y al que está en su derecho, porque yo no absolveré al culpable.
8 No te dejes sobornar con regalos, porque el regalo enceguece al que ve con claridad y pervierte las causas de los justos.
9 No oprimirás al extranjero. Vosotros sabéis muy bien lo que significa ser extranjero, ya que lo fuisteis en Egipto.
El año sabático y el sábado
10 Durante seis años sembrarás tus tierras y recogerás sus productos.
11 Al séptimo año, les darás un descanso y las dejarás sin cultivar. Allí encontrarán su alimento tus compatriotas indigentes, y los animales del campo comerán el resto. Lo mismo harás con tus viñas y tus olivares.
12 Durante seis días harás tus trabajos, pero el séptimo deberás descansar, a fin de que reposen tu buey y tu asno, y el hijo de tu esclava y el extranjero tengan un respiro;.
13 Ustedes observarán todo lo que les he dicho. Ni siquiera pronunciarán el nombre de otros dioses: que nadie lo oiga en boca de ustedes.
Las fiestas religiosas de Israel
14 Tres veces al año celebrarás una fiesta en mi honor.
15 Celebrarás la fiesta de los Acimos. Durante siete días comerás pan sin levadura, como te lo he mandado, en el tiempo señalado del mes de Abib, porque en ese mes saliste de Egipto. Y nadie se presentará ante mí con las manos vacías.
16 También celebrarás la fiesta de la Cosecha, o sea, de las primicias de tus trabajos, de lo que hayas sembrado en los campos. Y al comienzo del año, cuando recojas los frutos de tu trabajo, celebrarás la fiesta de la Recolección.
17 Todos los varones se presentarán delante del Señor tres veces al año.
Otras leyes litúrgicas
18 No acompañarás con pan fermentado la sangre de mis sacrificios, ni dejarás para el día siguiente la grasa de la víctima ofrecida en mi fiesta.
19 Llevarás a la Casa del Señor, tu Dios, lo mejor de los primeros frutos de tu suelo. No harás cocer un cabrito en la lecha de su madre.
Instrucciones sobre la entrada en Canaán
20 Yo voy a enviar un ángel delante de ti, para que te proteja en el camino y te conduzca hasta el lugar que te he preparado.
21 Respétalo y escucha su voz. No te rebeles contra él, porque no les perdonará las transgresiones, ya que mi Nombre está en él.
22 Si tú escuchas realmente su voz y haces todo lo que te diga, seré enemigo de tus enemigos y adversario de tus adversarios.
23 Entonces mi ángel irá delante de ti y te introducirá en el país de los amorreos, los hititas, los perizitas, los cananeos, los jivitas y los jebuseos, y los exterminará.
24 No te postrarás delante de sus dioses ni los servirás; no imitarás sus costumbres, sino que derribarás y harás pedazos sus piedras conmemorativas.
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32 No harás ningún pacto con ellos ni con sus dioses.
33 Y ellos no deberán permanecer en tu país, para que no te inciten a pecar contra mí. Porque entonces servirías a sus dioses, y eso sería un grave riesgo para ti.
Y así seguirá en los próximos capítulos. Moisés sigue recibiendo la Ley, a lo largo de cuarenta días. Durante este tiempo, el pueblo, acampado al pie de la montaña, se impacienta y, como veremos, llega a dudar de Dios y de su Profeta.
Capítulo 24:
La conclusión de la Alianza: El Señor llama a Moisés a lo alto del monte
1 El Señor dijo a Moisés: «Sube a encontrarte con el Señor en compañía de Aarón, Nadab y Abihú, y de setenta de los ancianos de Israel, y permanezcan postrados a distancia.
2 Tú serás el único que te acercarás al Señor. Que los demás no se acerquen y que el pueblo no suba contigo».
3 Moisés fue a comunicar al pueblo todas las palabras y prescripciones del Señor, y el pueblo respondió a una sola voz: «Estamos decididos a poner en práctica todas las palabras que ha dicho el Señor».
4 Moisés consignó por escrito las palabras del Señor, y a la mañana siguiente, bien temprano, levantó un altar al pie de la montaña y erigió doce piedras en representación a las doce tribus de Israel.
5 Después designó a un grupo de jóvenes israelitas, y ellos ofrecieron holocaustos e inmolaron terneros al Señor, en sacrificio de comunión.
6 Moisés tomó la mitad de la sangre, la puso en unos recipientes, y derramó la otra mitad sobre el altar.
7 Luego tomó el documento de la alianza y lo leyó delante del pueblo, el cual exclamó: «Estamos resueltos a poner en práctica y a obedecer todo lo que el Señor ha dicho».
8 Entonces Moisés tomó la sangre y roció con ella al pueblo, diciendo: «Esta es la sangre de la alianza que ahora el Señor hace con ustedes, según lo establecido en estas cláusulas».
9 Luego Moisés subió en compañía de Aarón, Nadab, Abihú y de setenta de los ancianos,
10 y ellos vieron al Dios de Israel. A sus pies había algo así como una plataforma de lapislázuli, resplandeciente como el mismo cielo.
11 El Señor no extendió su mano contra esos privilegiados de Israel: ellos vieron a Dios, comieron y bebieron.
Moisés en la cumbre de la montaña:
12 El Señor dijo a Moisés: «Sube hasta mí, a la montaña, y quédate aquí. Yo te daré las tablas de piedra, con la ley y los mandamientos, que escribí para instruirlos».
13 Entonces Moisés se levantó junto con Josué, su ayudante, y subió a la montaña de Dios.
14 El había dicho a los ancianos de Israel: «Espérennos aquí, hasta nuestro regreso. Con ustedes quedarán Aarón y Jur: el que tenga algún pleito que se dirija a ellos».
15 Y Luego subió a la montaña. La nube cubrió la montaña,
16 y la gloria del Señor se estableció sobre la montaña del Sinaí, que estuvo cubierta por la nube durante seis días. Al séptimo día, el Señor llamó a Moisés desde la nube.
17 El aspecto de la gloria del Señor era a los ojos de los israelitas como un fuego devorador sobre la cumbre de la montaña.
18 Moisés entró en la nube y subió a la montaña. Allí permaneció cuarenta días y cuarenta noches.
Punto narrativo 8.
EXODO
, Cap. 25 a 28
(El culto al Señor: El Tabernáculo)
Vídeo de una maqueta del Tabernáculo de Moisés
Capítulo 25:
La organización del culto:
Dios inspira a Moisés la forma en la que quiere recibir el culto de su pueblo escogido. Están en el Desierto y en él van a morar durante muchos años; no podrán construir un Templo como las demás Naciones estables, y para ello les insta a construir uno desmontable y portátil. Se trata de una gran tienda en la que, como veremos, se guardaba un arcón de madera noble, forrado de oro, en el que se guardaban las reliquias de su liberación. La descripción es muy exhaustiva, y tiene mucha similitud con lo que el libro de los Reyes explicará referido al Templo de Salomón. De hecho, debido a que este texto del Exodo fue completado siglos más tarde, ya con el culto estable en Jerusalén, se cree que esta descripción se enriqueció con lo que llegó a ser el esplendor de David y sus descendientes. Naturalmente las precarias condiciones del desierto del Sinaí debieron obligar a una cierta simplificación, pero esto, ciertamente, carece de importancia.
El Arca
....
10 Tú harás un arca de madera de acacia, que deberá tener ciento veinticinco centímetros de largo por setenta y cinco de ancho y setenta y cinco de alto.
11 La recubrirás de oro puro por dentro y por fuera, y pondrás alrededor de ella, en la parte de arriba, una moldura de oro.
12 También le harás cuatro argollas de oro fundido y se las colocarás en los cuatro extremos inferiores, dos de un lado y dos del otro.
13 Asimismo, harás unas andas de madera de acacia, las revestirás de oro,
14 y las harás pasar por las argollas que están a los costados del arca, para poder transportarla.
15 Las andas estarán fijas en las argollas y no serán quitadas.
16 En el arca pondrás las tablas del Testimonio que yo te daré.
La Tapa del Arca y los Queribines
17 También harás una tapa de oro puro, de ciento veinticinco centímetros de largo por setenta y cinco de ancho,
18 y en sus dos extremos forjarás a martillo dos querubines de oro macizo.
19 El primer querubín estará en un extremo y el segundo en el otro, y los harás de tal manera que formen una sola pieza con la tapa.
20 Ellos tendrán las alas extendidas hacia arriba, cubriendo con ellas la tapa; y estarán uno frente a otro, con sus rostros vueltos hacia ella.
21 Después colocarás la tapa sobre la parte superior del arca, y en ella pondrás las tablas del Testimonio que yo te daré.
22 Allí me encontraré contigo, y desde allí desde el espacio que está en medio de los dos querubines, yo te comunicaré mis órdenes para que se las transmitas a los israelitas.
La mesa de los panes de la ofrenda
23 Tú harás, además, una mesa de madera de acacia, de un metro de largo por medio metro de ancho y setenta y cinco centímetros de alto.
24 La recubrirás de oro fino y le colocarás alrededor una moldura de oro.
25 Luego le pondrás un borde de un palmo de ancho, y adornarás todo el borde con una guirnalda de oro.
26 Después harás cuatro argollas de oro, y las ajustarás a los cuatro ángulos que forman las cuatro patas de la mesa.
27 Las argollas estarán bien cerca del borde, a fin de que sirvan de sostén a las andas que se usarán para transportar la mesa.
28 Harás las andas de madera de acacia y las recubrirás de oro; ellas servirán para transportar la mesa.
29 También harás fuentes, vasos, jarras y tazas de oro puro para las libaciones.
30 Y sobre la mesa pondrás los panes de la ofrenda, que estarán siempre ante mí.
El candelabro
31 Harás, asimismo, un candelabro de oro puro. Tanto la base y el tronco del candelabro como los cálices, los botones y las flores que le servirán de adorno, serán forjados a martillo y formarán una sola pieza.
32 De sus lados saldrán seis brazos: tres de un lado y tres d el otro.
33 Cada uno de estos brazos tendrán tres adornos en forma de flor de almendro, los tres con un cáliz, un botón y una flor.
.....
39 Para hacer el candelabro y todos estos utensilios se empleará un talento de oro puro.
40 Y ten cuidado de hacerlo conforme al modelo que te fue mostrado en la Montaña.
Capítulo 26:
La Morada
1 Para la construcción de la Morada emplearás diez cortinados de lino fino reforzado, de púrpura violeta, púrpura roja y carmesí, con figuras de querubines diseñadas artísticamente.
2 Cada cortinado tendrá catorce metros de largo por dos de ancho. Todos serán de las mismas dimensiones,
3 y estarán unidos entre sí en dos grupos de cinco cortinados cada uno.
4 Además, en el borde del último cortinado de la primera serie, pondrás unas presillas de púrpura violeta, y lo mismo harás en el borde del que está en el extremo de la segunda serie.
5 Pondrás cincuenta presillas en uno y cincuenta en otro, de tal manera que las presillas se correspondan unas con otras.
6 Después harás cincuenta ganchos de oro, y con ellos unirás los cortinados entre sí, a fin de que la Morada forme un todo.
7 También harás once toldos de pelo de cabra, para cubrir la Morada, a manera de carpa.
8 Cada uno de estos toldos medirá quince metros de largo por dos de ancho: todos tendrán las mismas dimensiones.
9 Luego unirás separadamente cinco de estos toldos en una parte y seis en la otra, y doblarás el sexto toldo sobre el frente de la carpa.
10 Después pondrás cincuenta presillas en el borde del toldo que cierra el primer conjunto, y otras cincuenta en el borde del que cierra el segundo conjunto.
11 Además, harás cincuenta ganchos de bronce y los introducirás en las presillas» así unirás la carpa, de manera que forme un todo.
12 En cuanto a la parte sobrante de los toldos, la mitad colgará en la parte posterior de la Morada;
13 y los cincuenta centímetros que sobran a lo largo de cada lado, colgarán sobre sus dos costados para cubrirla.
14 Además, tendrás que hacer para la Morada un toldo de pieles de carnero teñido de rojo, y encima de ella otro toldo de cueros finos.
La armazón de la Morada
15 También harás para la Morada unos bastidores de madera de acacia, dispuestos verticalmente.
16 Cada bastidor medirá cinco metros de largo por setenta y cinco centímetros de ancho,
17 y tendrá dos espigones ensamblados uno con el otro. Así armarás todos los bastidores de la Morada.
18 Harás veinte de estos bastidores para el lado sur, el que da hacia el Négueb,
19 y cuarenta bases de plata para sostenerlos, o sea, dos bases debajo de cada bastidor, uno para cada espigón.
20 Para el otro lado de la Morada, la parte que da hacia el norte, harás también veinte bastidores
21 con sus cuarenta bases de plata;
22 y para el fondo de la Morada, hacia el oeste, harás seis bastidores,
23 más otros dos para los ángulos de la parte posterior,
24 que estarán unidos, de abajo hacia arriba, hasta la altura de la primera argolla. Así se hará con los dos bastidores destinados a los dos ángulos.
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El velo del Santuario
31 Harás, asimismo, un velo de púrpura violeta y escarlata, de carmesí y de lino fino reforzado, con figuras de querubines diseñadas artísticamente.
32 lo colgarás de cuatro columnas de madera de acacia revestidas de oro, que estarán provistas de unos ganchos del mismo metal y sostenidas por cuatro bases de plata.
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37 Y para sostener la cortina harás cinco columnas de madera de acacia revestidas de oro; sus ganchos también serán de oro, y las apoyarás sobre bases de bronce fundido.
Capítulo 27:
El altar de los holocaustos
1 Luego harás el altar de madera de acacia; medirá dos metros y medio de largo por dos metros y medio de ancho –es decir, será cuadrado– y tendrá un metro y medio de alto.
2 En sus cuatro ángulos, y formando una sola pieza con él, le harás unos cuernos. Después lo revestirás de bronce.
3 Le harás recipientes para recoger las cenizas, y también palas, aspersorios, tenedores y braseros. Todos estos utensilios serán de bronce.
4 También le harás un enrejado de bronce en forma de red, y en los cuatro extremos de la red deberás ajustar otras tantas argollas de bronce.
5 Luego pondrás el enrejado debajo de la parte saliente del altar, de manera que la red llegue desde abajo hasta la mitad del altar.
6 Le harás, asimismo, unas andas de madera de acacia revestidas de bronce.
7 Y cuando haya que transportar el altar, las andas se pasarán por las argollas que están a ambos lados de él.
8 Harás el altar de tablas, hueco por dentro, y en su ejecución te ajustarás al modelo que te fue mostrado en la Montaña.
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Sigue el Capítulo 27 describiendo detalles de lo que en esta traducción se denomina "la Morada". Se corresponde con el Tabernáculo propiamente dicho y que, dividido en dos estancias mediante cortinas, permite guardar el Arca de la Alianza, mientras que el resto de la estancia permite a los sacerdotes ejecutar los actos del culto (altar de los perfumes, panes de la proposición, candelabro, etc.)
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16 Un cortinado de diez metros de largo, hecho de púrpura violeta y escarlata, de carmesí y lino fino reforzado, recamado artísticamente, hará las veces de puerta. Este cortinado colgará de cuatro columnas apoyadas sobre cuatro bases.
17 Todas las columnas que rodean el atrio estarán unidas por varillas de plata; sus ganchos serán de plata y sus bases de bronce.
18 El atrio tendrá cincuenta metros de largo, por veinticinco de ancho y dos y medio de alto. Todas sus cortinas serán de lino fino reforzado y sus bases de bronce.
19 Los utensilios para el servicio litúrgico de la Morada, lo mismo que sus estacas y las del atrio serán también de bronce.
El aceite para el candelabro
20 Ordenarás a los israelitas que te traigan aceite puro de oliva molida para el candelero, a fin de alimentar constantemente una lámpara.
21 Aarón y sus hijos lo deberán preparar en la Carpa del Encuentro, fuera del velo que está delante del Arca del Testimonio, para que arda en la presencia del Señor, desde la tarde hasta la mañana. Este es un decreto irrevocable para todas las generaciones israelitas.
Capítulo 28:
Las vestiduras del Sumo Sacerdote
1 Entre todos los israelitas, elige a tu hermano Aarón, y ordénale que se acerque a ti para que sea mi sacerdote. Manda que se acerquen también sus hijos Nadab, Abihú, Eleazar e Itamar.
2 Luego harás las vestiduras sagradas de tu hermano Aarón, a fin de que esté magníficamente ataviado.
3 Para ello tendrás que recurrir a los artesanos más competentes, a aquellos que yo he dotado de una habilidad excepcional, y ellos confeccionarán las vestiduras de Aarón, a fin de que sea consagrado para ejercer mi sacerdocio.
4 Las vestiduras que harán son las siguientes: un pectoral, un efod, un manto, una túnica bordada, un turbante y una faja. Y cuando hagan las vestiduras sagradas para que Aarón y sus hijos puedan cumplir sus funciones sacerdotales,
5 emplearán oro, púrpura violeta y escarlata, carmesí y lino fino.
El efod (Parte de la vestidura, que recuerda la casulla del Sacerdote católico, pero mucho más rica y adornada)
6 El efod lo harán de oro, de púrpura violeta y escarlata, de carmesí y lino fino reforzado, todo esto trabajado artísticamente.
7 Llevará aplicadas dos hombreras, y así quedará unido por sus dos extremos.
8 El cinturón para ajustarlo formará una sola pieza con él y estará confeccionado de la misma forma: será de oro, de púrpura violeta y escarlata, de carmesí y de lino fino reforzado.
9 Después tomarás dos piedras de lapislázuli y grabarás en ellas los nombres de los hijos de Israel
10 –seis en una piedra y seis en la otra– por orden de nacimiento.
11 Para grabar las dos piedras con los nombres de los hijos de Israel, te valdrás de artistas apropiados, que lo harán de la misma manera que se graban los sellos. Luego las harás engarzar en oro,
12 y las colocarás sobre las hombreras del efod. Esas piedras serán un memorial en favor de los israelitas. Así Aarón llevará esos nombres sobre sus hombros hasta la presencia del Señor, para mantener vivo su recuerdo.
13 Harás, además, los engastes de oro
14 y dos cadenas de oro puro, trenzadas a manera de cordones, que luego fijarás en los engastes.
El pectoral
15 También harás el pectoral del juicio de Dios, trabajado artísticamente y confeccionado de la misma manera que el efod. Lo harás de oro, de púrpura violeta y escarlata, de carmesí y de lino fino reforzado.
16 Deberá ser cuadrado y de doble paño, de un palmo de largo y otro de ancho.
....
22 Además, harás para el pectoral unas cadenas de oro puro, trenzadas a manera de cordones,
23 y dos argollas de oro, que luego ajustarás a sus dos extremos superiores.
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29 Cada vez que Aarón entre en el Santuario, llevará sobre su corazón, en el pectoral del juicio de Dios, los nombres de los hijos de Israel, para mantener siempre vivo el recuerdo de ellos en la presencia del Señor.
30 En el pectoral del juicio de Dios introducirás, además, el Urim y el Tumim, a fin de que Aarón los tenga sobre su pecho cuando se presente delante del Señor. Así Aarón llevará siempre sobre su pecho, en la presencia del Señor, el dictamen de Dios para los Israelitas.
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Hasta aquí el Exodo ha descrito la construcción de los elementos del culto: el Tabernáculo, las vestiduras de los sacerdotes, etc. En el próximo punto narrativo veremos los capítulos de 29 al 31, en los que se organiza el culto propiamente dicho.
EXODO
, Cap. 29 a 31
(Organización del Culto)
Capítulo 29:
La consagración de Aarón y de sus hijos
1 Esto es lo que harás para consagrarlos a fin de que ejerzan mi sacerdocio: toma un novillo y dos carneros sin defecto,
2 y prepara con harina de la mejor calidad panes ácimos, tortas sin levadura amasadas con aceite, y galletas sin levadura untadas con aceite.
3 Colocarás todo eso en una canasta y lo presentarás junto con los novillos y los dos carneros.
4 Después ordenarás que Aarón y sus hijos se acerquen a la puerta de la Carpa del Encuentro y los lavarás con agua.
5 Tomarás luego las vestiduras y revestirás a Aarón con la túnica, el manto del efod, el efod y el pectoral, y lo ceñirás con el cinturón del efod.
6 Le colocarás también el turbante sobre la cabeza y el signo de su consagración encima del turbante.
7 Tomarás después el óleo de la unción, lo derramarás sobre su cabeza y lo ungirás con él.
8 En seguida ordenarás que se acerquen sus hijos; los vestirás con túnicas,
9 los ceñirás con un cinturón y les ajustarás las mitras. Así el sacerdocio les pertenecerá por un decreto irrevocable. De esta manera investirás a Aarón y a sus hijos.
Las ofrendas de la consagración
10 Acercarás el novillo hasta la Carpa del Encuentro. Aarón y sus hijos impondrán las manos sobre su cabeza,
11 y tú lo inmolarás delante del Señor, a la entrada de la Carpa del Encuentro.
12 Tomarás un poco de su sangre, untarás con tu dedo los cuernos del altar y derramarás todo el resto de la sangre sobre la base del mismo.
13 Recogerás luego la grasa que recubre las entrañas, la protuberancia del hígado, los dos riñones y la grasa que está sobre ellos, y los quemarás sobre el altar.
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19 Tomarás luego el segundo carnero, y Aarón y sus hijos impondrán las manos sobre su cabeza.
20 Una vez que lo hayas inmolado, recogerás un poco de su sangre y untarás con ella el lóbulo de la oreja derecha de Aarón y el lóbulo de la oreja derecha de sus hijos, el pulgar de su mano derecha y el pulgar de su pie derecho. Después harás una aspersión con esta sangre alrededor del altar.
21 Tomarás un poco de la sangre que está sobre el altar y un poco del óleo de la unción, y rociarás con ellos a Aarón y sus vestiduras, a sus hijos y también sus vestiduras. Así quedarán consagrados Aarón, sus hijos y las vestiduras de todos ellos.
A partir de estos capítulos, el Exodo se vuelve extraordinariamente reiterativo en la descripción de las ofrendas. Tanto en estos capítulos del Exodo, como lo que seguirá en casi todo el libro del Levítico, la Ley especifica de forma muy prolija cómo hay que descuartizar cada víctima de la ofrenda, lo que se hace con la sangre, la grasa, etc. Hay muchas descripciones muy parecidas, e incluso idénticas, que son repetidas en todas y cada una ellas. Veremos que, toda consagración y toda expiación se realizará mediante sacrificios, especialmente de animales aunque también serán ofrecidos alimentos de origen vegetal, y mediante un pocedimiento. Como es habitual, el texto no lo transcribimos completo, sino que lo extractamos, eliminando además las habituales repeticiones que hemos mencionado.
La investidura de los sacerdotes
22 Luego tomarás la grasa de este carnero: la grasa de la cola, la que cubre las entrañas, la protuberancia del hígado, los dos riñones y la grasa que está sobre ellos, y también la pata derecha, porque se trata de carnero ofrecido para la investidura de los sacerdotes.
23 Recogerás además un pan redondo, una torta cocida en aceite y una galleta de la canasta de los panes ácimos que está delante del Señor;
24 depositarás todo esto en las manos de Aarón y de sus hijos, y realizarás el gesto de presentación delante del Señor.
25 Recogerás nuevamente todo esto y lo quemarás sobre el altar junto con el holocausto, como perfume agradable al Señor. Esta es una ofrenda que se quema para el Señor.
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La consagración del altar de los holocaustos
36 Cada uno de esos días ofrecerás un novillo como sacrificio de expiación por el pecado; lo ofrecerás sobre el altar para expiar por él y lo ungirás para consagrarlo.
37 Durante siete días harás la expiación por el altar y lo consagrarás. Así el altar será algo santísimo, y todo aquello que lo toque quedará consagrado.
El holocausto cotidiano
38 Cada día ofrecerás sobre el altar dos corderos de un año, y esto en forma permanente.
39 Ofrecerás uno a la mañana y otro a la hora del crepúsculo.
40 Con el primer cordero ofrecerás también la décima parte de una medida de harina de la mejor calidad, amasada con un litro sesenta de aceite puro de oliva, y una libación consistente en un litro sesenta de vino.
41 El otro cordero lo ofrecerás a la hora del crepúsculo, con una oblación y una libación iguales a las de la mañana, como aroma agradable, como ofrenda que se quema para el Señor.
42 Este es un holocausto que se ofrecerá perpetuamente de generación en generación, en la presencia del Señor, a la entrada de la Carpa del encuentro. Porque es allí donde me encontraré contigo para hablarte.
43 Allí también me encontraré con los israelitas, y ese lugar será consagrado por mi gloria.
44 Yo consagraré la Carpa del Encuentro y el altar. También consagraré a Aarón y a sus hijos para que sean mis sacerdotes.
45 Yo habitaré en medio de los israelitas y seré su Dios.
46 Entonces ellos sabrán que yo, el Señor, soy su Dios, el que los hice salir de Egipto para habitar en medio de ellos. Yo soy el Señor, su Dios.
Capítulo 30:
El altar de los perfumes. Este es un altar más pequeño que el de los holocaustos, y a diferencia de éste, no está situado en el exterior del Tabernáculo, a la vista del pueblo. El altar de los perfumes era para el interior, en el lugar denominado "Santo" donde el Sacerdote quemaba incienso frente a la cortina del "Santo de los Santos" donde moraba Dios mismo, sentado sobre los querubines.
1 También harás un altar para quemar el incienso. Lo harás de madera de acacia,
2 de cincuenta centímetros de largo por cincuenta de ancho, es decir, cuadrado. Tendrá un metro de alto. Sus cuernos formarán una sola pieza con él.
3 Recubrirás de oro puro su parte superior, sus costados y sus cuernos, y le colocarás alrededor una moldura de oro.
4 Luego le harás unas argollas de oro, y las pondrás debajo de la moldura, dos de un lado y dos del otro, a fin de pasar por ellas las andas que servirán para transportarlo.
5 Estas últimas las harás de madera de acacia y las recubrirás de oro.
6 Después pondrás el altar delante del velo que oculta el Arca del Testimonio, frente a la tapa que está sobre el arca, allí donde yo me encontraré contigo.
7 Todas las mañanas, al preparar las lámparas, Aarón deberá quemar en él incienso aromático;
8 y a la hora del crepúsculo, cuando vuelva a arreglar las lámparas, lo hará nuevamente. Y ustedes presentarán constantemente delante del Señor esta ofrenda de incienso aromático, a través de las generaciones.
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El impuesto para el Santuario
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13 La cantidad que pagarán todos los que sean sometidos al censo será medio siclo, según el peso de los siclos del Santuario; y este será un tributo reservado al Señor.
14 Todos los que sean sometidos al censo, o sea, los que tengan más de veinte años, pagarán la ofrenda reservada al Señor.
15 El rico no dará más de medio siclo, ni el pobre menos, para cumplir con el impuesto debido al Señor en rescate de sus vidas.
16 Tú recibirás de los israelitas el dinero del rescate y lo destinarás para el servicio de la Carpa del Encuentro. Eso servirá de memorial delante del Señor, en favor de los israelitas, para el rescate de sus vidas.
La fuente de bronce
17 El Señor habló a Moisés en estos términos:
18 Harás una fuente de bronce, con su base también de bronce, para las abluciones. La pondrás entre la Carpa del Encuentro y el altar, y la llenarás de agua,
19 para que en ella se laven los pies Aarón y sus Hijos.
20 Se lavarán cuando entren en la Carpa del Encuentro, para no morir. Y harán lo mismo antes de acercarse al altar a presentar la ofrenda que se quema para el Señor.
21 Se lavarán las manos y los pies, para no morir. Este es un decreto irrevocable para Aarón y sus descendientes, a través de las generaciones.
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La fuente de bronce fue llamada también más tarde "mar de bronce" en tiempos de Salomón cuando se construyó una de muy grandes dimensiones en el primer Templo de Jerusalén. Todo el ritual de esta parte de la Ley, por el que era obligatorio (incluso bajo pena de muerte) purificar todo lo que servía para el culto, e incluso a los propios sacerdotes.
El incienso sagrado
34 El Señor dijo a Moisés: Consigue las siguientes sustancias aromáticas en cantidades iguales: resina, ámbar, gálbano perfumado e incienso puro,
35 mezcla todo eso, como lo hace un fabricante de perfumes, para hacer un perfume salado, puro y santo.
36 Reduce a polvo una parte de él y colócala delante del Arca del Testimonio, en la Carpa del Encuentro, o sea, en el lugar donde yo me encontraré contigo. Esto será para ustedes una cosa santísima,
37 y para su uso personal no harán ningún otro que tenga la misma composición. Deberás considerarlo algo consagrado al Señor.
38 Cualquiera que prepare otro semejante para aspirar su fragancia, será excluido de su pueblo.
Capítulo 31:
Los obreros para la construcción del Santuario
1 El Señor habló a Moisés en estos términos:
2 Yo designé a Besalel –hijo de Urí, hijo de Jur, de la tribu de Judá–
3 y lo llené del espíritu de Dios, para conferirle habilidad, talento y experiencia en la ejecución de toda clase de trabajos:
4 tanto para idear proyectos y realizarlos en oro, plata o bronce,
5 como para labrar piedras de engaste, tallar la madera o hacer cualquier otro trabajo.
6 Junto con él puse a Oholiab, hijo de Ajisamac, de la tribu de Dan, y doté de una habilidad especial a todos los artesanos competentes, a fin de que puedan ejecutar lo que les he ordenado, a saber:
7 la Carpa del Encuentro, el Arca del Testimonio, la tapa que la cubre y todo el mobiliario del Santuario;
8 la mesa con sus utensilios, el candelabro de oro puro con todos sus accesorios, y el altar de los perfumes;
9 el altar de los holocaustos y todos sus utensilios, y la fuente con su base;
10 las vestiduras litúrgicas, o sea, las vestiduras sagradas para el sacerdote Aarón y las que usarán sus hijos para las funciones sacerdotales;
11 el óleo de la unción y el incienso aromático para el Santuario. En la ejecución de todas estas cosas, ellos obrarán conforme a todo lo que yo te he ordenado.
El Sábado
12 El Señor dijo a Moisés:
13 Habla a los israelitas en los siguientes términos: No dejen nunca de observar mis sábados, porque el sábado es un signo puesto entre yo y ustedes, a través de las generaciones, para que ustedes sepan que yo, el Señor, soy el que los santifico.
14 Observarán el sábado, porque es sagrado para ustedes. El que lo profane, será castigado con la muerte. Sí, todo el que haga algún trabajo ese día será excluido de su pueblo.
15 Durante seis días se trabajará, pero el séptimo será un día de descanso solemne, consagrado al Señor. El que trabaje en sábado será castigado con la muerte.
16 Los israelitas observarán el sábado, celebrándolo a través de las generaciones como signo de alianza eterna.
17 Será un signo perdurable entre yo y los israelitas, porque en seis días el Señor hizo el cielo y la tierra, pero el séptimo día descansó y retomó aliento.
18 Cuando el Señor terminó de hablar con Moisés, en la montaña del Sinaí, le dio las dos tablas del Testimonio, tablas de piedra escritas por el dedo de Dios.
CUADRO SINOPTICO DE LA LEY:
Se trata de un cuadro sobre las leyes civiles y morales. Este sinóptico, y el que insertaremos el mes próximo, extrae de un texto farragoso y poco sistemático (en parte del Exodo y del Levítico) lo más sustancial de la Ley de Moisés. Obsérvese que, para la época, se trataba de un código legal muy avanzado y que, a pesar de la dureza aparente, era muy superior a todos los códigos contemporáneos conocidos, incluyendo el célebre de Hammurabi.
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Regla general para leer las Sagradas Escrituras:
Ya hemos manifestado, en el texto introductorio, nuestra sujeción fiel al Magisterio de la Iglesia: "... Los católicos vemos al papa como sucesor del Pedro del evangelio, al que Cristo otorga poder de enseñar y perdonar los pecados ..." Por esto vamos a completar esta afirmación con las "reglas para sentir con la Iglesia" de San Ignacio de Loyola, que en el punto 365 del libro de los Ejercicios, escribe lo siguiente:
"... Debemos siempre tener, para en todo acertar, que lo blanco que yo veo, creer que es negro, si la Iglesia hierárquica assí lo determina ..."
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