TIERRA SANTA

1.- Contexto geografico y político.

      Llamamos Tierra Santa al territorio de la costa oriental del Mediterráneo en el que se desarrolló la vida pública de nuestro Señor Jesucristo. Se la suele llamar también Palestina, o tierra de filisteos, de los que se consideran a su vez, descendientes, los actuales palestinos. La Biblia menciona mucho este territorio, incluso en el Antiguo Testamento, aunque en tiempo del rey David se extendía más allá de Damasco y abarcaba toda la Jordania, Fenicia y, al sur, por el Sinaí hasta la frontera con Egipto.

      En tiempo de Jesús, como veremos, el territorio propiamente judío se ceñía a la región de Judea y a la baja Galilea. Tanto Samaria, como gran parte de la alta Galilea, eran tierra de gentiles (paganos) debido a los siglos de dominación caldea, y posteriormente a la helenización de la monarquía seléucida, de origen griego. La región denominada Transjordania, "al otro lado del Jordán" según la denominación evangélica era también mayoritariamente griega y por lo tanto pagana. El caso de Samaria era especial porque practicaban una especie de sincretismo religioso entre el judaísmo y las religiones paganas de origen mesopotámico. Por esto adoraban a Dios en un monte alto, como solían hacer los Israelitas cuando se apartaban del verdadero culto a Yahveh, y adoptaban falsos dioses.

      Como es bien sabido, esta Tierra Santa, en tiempo de Jesús, formaba parte del Imperio Romano. Esta circunstancia destaca de forma muy clara en los textos evangélicos.

 

 

 

      En la actualidad, toda la zona está influida por la cultura y religión islámica. Así, los palestinos, descendientes de los antiguos filisteos, son mayoritariamente musulmanes y sólo una pequeña minoría es cristiana. Son estos palestinos cristianos los que suelen colaborar como guías con la organización de las peregrinaciones que lleva a cabo la Custodia de Tierra Santa, a cargo de la Comunidad Franciscana. Naturalmente hay una parte importante del territorio que forma parte del Estado de Israel, de cultura y religión judías, habitualmente enfrentada, por razones defensivas, con la comunidad islámica. Estos judíos del Estado de Israel toleran las peregrinaciones católicas, y las respetan, aunque hay que reconocer que no las facilitan excesivamente.

 

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